Confundido
Un hombre se compró un perro. Trabajaba todo el día [...]
Un hombre se compró un perro. Trabajaba todo el día [...]
Muchas veces nos sentimos a cargo de todo. Como si la tierra necesitara de nuestro esfuerzo para seguir girando. Por suerte vienen las crisis, las enfermedades para darnos la oportunidad de despertar y entender que la vida no necesita nuestro esfuerzo.
Solemos idealizar a los demás. Ellos no sienten miedo como nosotros, no son cobardes, tienen una vida plena y maravillosa. Sin embargo, aunque nos cueste creerlo, tienen nuestros mismos problemas. Los problemas de los seres humanos son pocos y siempre los mismos.
Te gustaría que te comprendieran incondicionalmente? Serías capaz de comprender incondicionalmente? Se necesita mucha misericordia (con uno y con los demás) para poder vivir.
Qué dosis de verdad puede tolerar una persona? Cuál es el límite entre una mentira que busca proteger al otro y el engaño? Es posible tener paz, cargando con una mentira importante?
A veces sentimos miedos completamente desproporcionados, en donde nuestra reacción no guarda relación con la amenaza. Lo mejor es tomar conciencia, y poder verlo.
A veces estamos tan exigidos que no nos queda espacio para ser. Solo tratar de cumplir, de lograr, mientras estamos sepultados de presiones de todo tipo. Los fracasos vienen a aligerarnos la carga y darnos la oportunidad de entender que hay mejores maneras de vivir.
Cuando sentimos tanta presión por lograr objetivos (propios o socio culturales), la vida se vuelve un infierno. Somos incapaces de aprender, de disfrutar, de ser curiosos. Solo hay espacio para cumplir y conocer temporalmente una suerte de alivio que dura hasta la nueva prueba. Por suerte hay mejores maneras de vivir.
Solemos tardar muchos años en animarnos a mostrarnos como somos. Equivocadamente creemos que el costo de ocultar nuestro verdadero ser es menor que el de arriesgarnos a ser rechazados. Sin embargo, ocurre todo lo contrario. Después de décadas de sufrir, comenzamos a considerar la opción de ser quienes somos.
La vida nunca entra en los moldes en que la queremos meter. La pareja tampoco. Nadie sabe cuál es su mapa, pero todos estamos llamados a recorrer nuestro propio camino.