¿Cómo mi vida vino a parar acá?
La vida no funciona a decretos. Tenemos que aprender a transitar con amor los insólitos y complejos caminos por donde inevitablemente nos lleva.
La vida no funciona a decretos. Tenemos que aprender a transitar con amor los insólitos y complejos caminos por donde inevitablemente nos lleva.
Es mejor calzarse un par de zapatillas a exigir que se alfombre el mundo entero así no lastimamos nuestros pies sensibles.
No existen otros paraísos que los paraísos perdidos (Borges). Tal vez porque idealizamos el pasado. Sin embargo, debemos aprender a vivir la vida tomando lo que viene y despidiendo lo que se va.
Por más acostumbrados que estemos, la ansiedad y la exigencia no son los estados naturales del ser humano. ¿Qué es lo que te empuja todo el tiempo?
Por lo general, toma mucho tiempo ser capaces de hacer lo que necesitamos. Nuestra inmadurez no nos lo permite hasta que estemos dispuestos a pagar el alto precio de la libertad. Que por supuesto, es insignificante comparado con el costo de no hacerlo.
Identificar qué es lo que queremos suele tomar años. Hacernos cargo, puede ser cuestión de un instante o no ocurrir nunca.
La vida cambia. A veces de golpe, a veces paulatinamente. Tenemos que aprender a soltar aquello que se volvió pasado, tan pronto lo confirmamos.
Por lo general, tenemos mucho miedo de jugarnos por eso que tanto anhelamos. Optamos por protegernos del dolor del fracaso a lograr nuestro sueño.
El cambio no puede forzarse. El cambio sucede. Cuanto más nos forzamos y violentamos a cambiar, más atrapados quedamos. En el fondo, lo que nos ata es el rechazo y la violencia contra nosotros mismos.
El miedo es la emoción más dominante del ser humano. ¿Qué es lo que puedo superar y qué debo aprender a aceptar?