La vida de los demás es más interesante que la mía
Muchas personas creen que los demás tienen vidas interesantes. Que en cambio, en las suyas no pasa nada. Es la mejor fórmula para desperdiciar la vida, generando una profecía autocumplida.
Muchas personas creen que los demás tienen vidas interesantes. Que en cambio, en las suyas no pasa nada. Es la mejor fórmula para desperdiciar la vida, generando una profecía autocumplida.
Vivimos apretujados adentro de nuestros esquemas mentales. Pasamos décadas sumamente incómodos, en espacios arbitrarios y mutilantes, que nunca elegimos conscientemente. Poner luz en ellos es empezar a dejarlos atrás.
Nuestra altísima exigencia suele ser el mayor obstáculo para tener buenos vínculos. Es muy difícil relacionarse cuando estamos obligados a impresionar al otro, o a no decir ninguna estupidez. Los seres humanos cometemos errores, decimos tonterías...
Nos pasamos la vida empujando. Estamos convencidos que sino lo hacemos no llegaremos a ningún lado. El problema no es el esfuerzo sino nuestra creencia que debemos transformarnos. Qué pasaría si pudiéramos sentir que está bien así como somos?
Solemos ser educados en normas y principios tan rígidos, que nuestra vida choca con esos férreos límites por todos lados. Durante décadas solemos negar y reprimir para no defraudar a familiares y sociedad. Después viene el colapso, que nos abre las puertas a una nueva y mejor vida.
Conocernos a nosotros mismos es una tarea que toma toda la vida. Antes de los cuarenta años resulta muy difícil ya que tenemos demasiados mandatos, exigencias y fantasías para poder vernos tal cual somos.
Nos pasamos la vida empujando. Estamos convencidos que sino lo hacemos no llegaremos a ningún lado. El problema no es el esfuerzo sino nuestra creencia que debemos transformarnos. Qué pasaría si pudiéramos sentir que está bien así como somos?
No hay que pasarse la vida empujando. Hay un tiempo [...]
A veces la vida nos enfrenta a dilemas en donde no es fácil decidir. No obstante, siempre hay pequeñas señales que nos pueden aportar valiosa información.
Solemos ser educados en normas y principios tan rígidos, que nuestra vida choca con esos férreos límites por todos lados. Durante décadas solemos negar y reprimir para no defraudar a familiares y sociedad. Después viene el colapso, que nos abre las puertas a una nueva y mejor vida.