La vida siempre desborda
Pese a nuestros enormes esfuerzos por controlar la vida, ésta siempre desborda. No entra en una caja, ni mucho menos, en nuestras ideas.
Pese a nuestros enormes esfuerzos por controlar la vida, ésta siempre desborda. No entra en una caja, ni mucho menos, en nuestras ideas.
A veces ni en el círculo más íntimo encontramos espacio para mostrarnos como somos. Hay terror a exponerse, a equivocarse, a que nos rechacen. El mecanismo de protección a esa situación termina siendo aislarse, que es la peor solución. Después de todo, cuanto antes sepamos con quienes podemos ser lo que somos, mejor.
Mal que nos pese, la vida no es algo a conducir. Va por donde quiere. Aunque por algunos ratos parezca ceder a nuestros esfuerzos. Pero finalmente, va por donde va.
El miedo es la emoción más primitiva y fuerte del hombre. No se la puede erradicar. En el mejor de los casos, registrarla y aceptarla, para impedir que domine nuestras vidas.
Cuando las ideas que tenemos, no coinciden con la realidad, los que sufrimos somos nosotros, nunca la realidad.
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