La vida siempre desborda
Pese a nuestros enormes esfuerzos por controlar la vida, ésta siempre desborda. No entra en una caja, ni mucho menos, en nuestras ideas.
Pese a nuestros enormes esfuerzos por controlar la vida, ésta siempre desborda. No entra en una caja, ni mucho menos, en nuestras ideas.
La distancia entre lo que querríamos o debiéramos ser, y lo que somos nos vuelve implacables con nosotros mismos. Y en muchos casos, nos lleva a anular ese diálogo interior, ya que no terminamos de aceptar lo que somos. Todas condiciones ideales para tener una mala vida.
Las personas tenemos intereses. El problema es dar rienda suelta a ellos, convirtiéndonos en interesados. Peor aún y como suele ocurrir, disfrazarlos de afecto, para conseguir lo que queremos. Todo un plan de vida para arruinar la vida.
Las heridas del alma también necesitan sanar. Y sólo el perdón las sana. Hay que perdonar a la vida (Dios), el prójimo, y a uno mismo. No hay otro camino hacia la paz.
Lo que realmente quiere nuestro corazón es simple y accesible. Pero la educación y la cultura nos alejan de nuestra verdad interior. Y toma muchos años sacarse de encima los falsos objetivos.
¿Qué es ser buen alumno? ¿Sacarse buenas notas en materias que otros eligieron por nosotros? ¿O averiguar cuáles son las materias que nos gustan y defenderlas a toda costa para poder seguirlas?
Fracasar está bueno. Equivocarse está bueno. Tener limitaciones nos lleva a aprender cosas que de otra forma nunca aprenderíamos si no tuviéramos problemas.
La vida es eso que nos pasa mientras estamos ocupados con otras cosas. Parpadeamos, y ya pasó la mitad. Pasa rápido. ¿Era esto la vida?
A veces ni en el círculo más íntimo encontramos espacio para mostrarnos como somos. Hay terror a exponerse, a equivocarse, a que nos rechacen. El mecanismo de protección a esa situación termina siendo aislarse, que es la peor solución. Después de todo, cuanto antes sepamos con quienes podemos ser lo que somos, mejor.
Por lo general, el mayor obstáculo a nuestro crecimiento somos nosotros mismos. Nuestras equivocadas ideas y exigencias acerca de cómo debieran ser las cosas. Extractos de una entrevista a Paul Auster en la revista Noticias (10 de noviembre 2012), que me parecieron reveladores.