aburrida de mi vida
Eugenia buscaba con desesperación alguna pasión. Necesitaba que pasara algo [...]
Eugenia buscaba con desesperación alguna pasión. Necesitaba que pasara algo [...]
Muchas personas creen que los demás tienen vidas interesantes. Que en cambio, en las suyas no pasa nada. Es la mejor fórmula para desperdiciar la vida, generando una profecía autocumplida.
Identificar qué es lo que queremos suele tomar años. Hacernos cargo, puede ser cuestión de un instante o no ocurrir nunca.
La vida cambia. A veces de golpe, a veces paulatinamente. Tenemos que aprender a soltar aquello que se volvió pasado, tan pronto lo confirmamos.
El cambio no puede forzarse. El cambio sucede. Cuanto más nos forzamos y violentamos a cambiar, más atrapados quedamos. En el fondo, lo que nos ata es el rechazo y la violencia contra nosotros mismos.
El amor no es algo a merecer. Que requiera esfuerzo no implica que lo degrademos en un intercambio casi comercial.
El paso del tiempo nos enseña que no somos inmortales. El desafío no consiste en evitar envejecer (imposible) sino en tomar la vida con alegría.
Hay veces en donde el único lenguaje posible es el afecto sincero.
La principal causa de separación no es la infidelidad; sino la inmadurez. Una pareja con un miembro inmaduro, es muy inestable. Si los dos son inmaduros, directamente no es una pareja.
Tenemos miedo a salirnos de ciertos sistemas de protección. Un matrimonio, una familia con un padre fuerte, un empleo, una religión. Pero el precio que pagamos por esa seguridad es altísimo.