Malentendido
El amor puede confundirnos. Como así también la búsqueda de reconocimiento y otras carencias profundas. Sólo dos personas maduras pueden relacionarse o tener un amor maduro, sano, que necesariamente requiere conocer los propios límites.
El amor puede confundirnos. Como así también la búsqueda de reconocimiento y otras carencias profundas. Sólo dos personas maduras pueden relacionarse o tener un amor maduro, sano, que necesariamente requiere conocer los propios límites.
Pese a nuestros enormes esfuerzos por controlar la vida, ésta siempre desborda. No entra en una caja, ni mucho menos, en nuestras ideas.
El miedo es el gran obstáculo al contacto. Con otras personas, y con uno mismo. Con lo que uno hace, porque es difícil hacer bien algo si uno está muy afectado por el miedo. Y esa muralla que limita nuestra libertad interior, sólo existe en nuestra mente.
La distancia entre lo que querríamos o debiéramos ser, y lo que somos nos vuelve implacables con nosotros mismos. Y en muchos casos, nos lleva a anular ese diálogo interior, ya que no terminamos de aceptar lo que somos. Todas condiciones ideales para tener una mala vida.
Hasta cierta edad, uno está muy pendiente de las miradas de los demás. Después vienen las catástrofes personales a ayudar a vernos que lo más importante no es qué es lo que los demás esperan de nosotros, sino lo que nosotros esperamos de nosotros mismos. Si es que lo sabemos.
Las personas tenemos intereses. El problema es dar rienda suelta a ellos, convirtiéndonos en interesados. Peor aún y como suele ocurrir, disfrazarlos de afecto, para conseguir lo que queremos. Todo un plan de vida para arruinar la vida.
Las heridas del alma también necesitan sanar. Y sólo el perdón las sana. Hay que perdonar a la vida (Dios), el prójimo, y a uno mismo. No hay otro camino hacia la paz.
La vida siempre nos manda al ruedo. ¿Te vas a escapar toda la vida? ¿Con qué niveles de honestidad querés vivir?
Lo que realmente quiere nuestro corazón es simple y accesible. Pero la educación y la cultura nos alejan de nuestra verdad interior. Y toma muchos años sacarse de encima los falsos objetivos.
¿Qué es ser buen alumno? ¿Sacarse buenas notas en materias que otros eligieron por nosotros? ¿O averiguar cuáles son las materias que nos gustan y defenderlas a toda costa para poder seguirlas?