el amor no es algo a merecer
El amor no es algo a merecer. Que requiera esfuerzo no implica que lo degrademos en un intercambio casi comercial.
El amor no es algo a merecer. Que requiera esfuerzo no implica que lo degrademos en un intercambio casi comercial.
A veces sentimos miedo de nosotros mismos. En general, es cuando ciertas emociones o pensamientos no se condicen con los parámetros culturales. ¿Qué hacer? Por lo pronto, anoticiarnos de lo que pensamos y sentimos, sin asustarnos.
Si toda la energía que utilizamos para construir y sostener el personaje que deseamos, la utilizáramos para indagar quiénes en verdad somos, otra sería nuestra vida.
Tenemos miedo a salirnos de ciertos sistemas de protección. Un matrimonio, una familia con un padre fuerte, un empleo, una religión. Pero el precio que pagamos por esa seguridad es altísimo.
Muchas veces nos resulta imposible decir lo que sentimos o pensamos. Las causas y las manifestaciones de esa conducta pueden ser de lo más diversas. Pero tomar conciencia de esa dificultad que tenemos es el primer paso para dejar de ofendernos, enojarnos y culpar a los demás. Podemos elegir crecer.
Estamos llamados a caminar. Aunque tengamos miedo o no tengamos claro si la dirección es la correcta
A veces nos hundimos en agujeros negros. En esos momentos lo único importante no es pensar en cómo salir, sino en tomar la determinación de hacerlo.
Nos cuesta mucho ser conscientes de que la vida es incierta. Buscamos seguridades y nos inventamos certezas para no morir aplastados por el peso de esta verdad. El futuro es un misterio, en el cual solo podemos incidir algo, poniendo todo en este presente.
Algunas personas que vivieron experiencias traumáticas, desarrollan un secreto escepticismo como mecanismo de protección contra el dolor. "Mejor que no me entusiasme así después no me decepciono." Pero; ¿se puede vivir así? ¿Tenés miedo a que te pasen cosas buenas?
Con tal de no exponernos a ser rechazados, casi que mendigamos mentiras piadosas. Ese miedo que parece protegernos del dolor, solo agrava las cosas. Donde no hay verdad no puede haber solución a los problemas ni mucho menos, crecimiento.