18
Jul
2015
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Vamos viendo

Vivimos planificando, como si la vida fuera una autopista asfaltada y previsible. La realidad es otra cosa. Bien compleja e impredecible. Está bien hacer planes porque nos da perspectiva y también una tranquilidad. Pero nunca al punto de pensar que esos planes podrán ser llevados a cabo en forma minuciosa. La vida es impredecible, cambiante, incierta. Planificar es tan importante como el arte de improvisar, de ser flexible, de poder adaptarnos una realidad que siempre es sorprendente.

-“Planifico cada una de mis peleas minuciosamente. Por supuesto que el plan dura hasta que me pegan el primer puñetazo en la cara. Ahí se terminan los planes, y empieza la pelea de verdad,” decía Mohamed Ali…

-Excepcional, -dijo el discípulo. ¿Pero estás haciendo apología de la improvisación?

-Para nada, -dijo el Maestro. Solo que la planificación está sobrevalorada.

-¿Por qué?

-Estimo que la presión viene de las ciencias gerenciales. Tanta exigencia en obtener resultados fuerza a inventar lo que no existe. O sea, está muy bien pensar como alcanzar un objetivo. Pero nunca al punto de olvidar que la realidad es dinámica y también mueve.

-¿Qué querés decir con que la realidad también mueve?

-Que es como un partido de ajedrez. ¿No sería absurdo que te pida de antemano que planifiques todas las movidas que vas a hacer? ¿Cuántas podrías anticipar omitiendo que tu rival también juega, y que sus intervenciones afectan tus planes? Imaginate un plan en el que vos decidís todas tus movidas, desde la primera a la última. ¿De qué sirve tu plan, si omite que el otro también juega?¿No es ridículo? Bueno, algo así pasa actualmente en las organizaciones.

-¿Vos decís que es solo presión capitalista, por así decirlo?

-Sí. Como la incertidumbre no vende, hay que ofrecer certezas. Por supuesto que son seguridades falsas, pero todos se quedan más tranquilos.

-Es que de lo contrario no inspirás a nadie; ¿qué les dirías? ¿Hagamos un viaje de pesca a ver si embocamos algo? Así no te va a seguir nadie.

-Entonces es mejor garantizar que vamos a pescar muchos tiburones blancos, -replicó el Maestro con ironía.

-Debiera haber un lugar entre ambos extremos, ¿no?

-Creo que el juego del ajedrez es un buen ejemplo. Uno puede definir la apertura que utilizará, y si será más agresivo, más conservador, o si buscará entrar por tal o cual lado. Pero el resto, es necesario ir evaluándolo en la medida que van ocurriendo ciertos hechos.

Un destacado gurú del management decía que era necesario pensar buenos planes B, C y D, porque el plan A nunca funcionaba. Cualquiera que ha vivido sabe esto como una verdad obvia. Sin embargo, insistimos en rigurosas planificaciones que subestiman o ignoran el peso de la realidad, en niveles absurdos.

-Creo que el tema pasa por el miedo. Planificar nos tranquiliza.

-No debiéramos perder de vista que son solo elucubraciones de nuestra mente. Uno puede tener un objetivo, pero de ahí a pensar que recorremos una línea recta hasta él, implica ser poco realistas, o infantiles. Por lo general lo más rico aparece durante el camino y ni siquiera tiene que ver con el objetivo original.

-Serendipidad.

-Ahora lo llaman así. Pero existió desde siempre. Arquímides con su ya célebre “eureka”, Alexander Fleming o el mismo Pasteur. De hecho, él sostenía que el mayor descubridor de la historia era el accidente. Gran verdad y certero golpe a la vanidad humana. Pero claro, no se puede “vender” un plan así, porque los accidentes, justamente, no se planifican. Suceden. Ahí no intervenimos. Mientras estamos nosotros a cargo, no pueden ocurrir. ¿Cómo perdemos nuestra tarjeta de crédito? ¿O cómo nos olvidamos una contraseña? No podemos forzarlo, ocurren cuando no estamos prestando atención ni haciendo nada al respecto. El asunto es que muchas veces también ocurren cosas buenas, y nosotros las ignoramos porque estamos concentrados en nuestros planes e ideas.

-Sí, claro. El tema es nuestra dificultad de lidiar con la incertidumbre, -insistió el discípulo.

-Totalmente. Pero sería mucho mejor aprender a relacionarse con ella que inventarse falsas certezas.  De todas formas, el tema importante no es cómo sobrevivir a una organización –sea un empleo, una institución sin fines de lucro, o un partido político-, sino comprender cómo funciona la vida.

-¿Y cómo carajo funciona?, preguntó el discípulo entre risas.

-En primer lugar, tenemos que parar de pensar para poder empezar. Solemos quedarnos paralizados por nuestros pensamientos. Y siempre es mucho mejor calzarse unas zapatillas y empezar a caminar.

-¿Pero si no sé ni para qué lado ir, como me voy a poner a caminar?

-Por la simple razón que nunca lo vas a averiguar si te quedás quieto. Así no funcionan las cosas.

-Parece otro alegato tuyo a contramano del mundo; además de no planificar, no hay que pensar…

-Es que están sobrevalorados. Hay que hacerlos y la vida es bien distinta para alguien que reflexiona que para alguien que no lo hace. Pero hemos hecho de ellos un culto, olvidándonos que la vida es ante todo, una experiencia. Así como no se puede aprender a nadar en un aula, no se puede vivir con los planes en Powerpoint.

-Entonces me pongo en marcha aunque no sepa ni para dónde ir, -provocó el discípulo.

-A veces es bueno detenerse, evaluar y luego ponerse en marcha. Pero por lo general, el problema es que estamos paralizados esperando una claridad que nunca llega. Por el contrario, si nos pusiéramos en marcha, el mismo camino nos iría mostrando por dónde ir y por dónde no. ¿Cómo se mueve a un elefante?

-Ni idea.

-Nadie la tiene. Tal vez trayendo un ratón. O tirándole de la trompa u orejas. O pinchándolo con un clavo. Uno va probando y va viendo.

-Por ahí se enoja y te ataca…

-Es preferible a quedarnos quietos pensando obsesivamente cuál será la acción perfecta. Igual, lo importante es estar abierto a la realidad. Como en el ejemplo del ajedrez, mover y luego esperar a que mueva el otro. Ya iremos encontrando el mejor partido a lo largo del juego.

-Podemos equivocarnos.

-Vamos a equivocarnos, -corrigió el Maestro con firmeza. Cuando tenía tu edad, pese a que me gustaba mucho el ajedrez, lo evitaba por temor a perder. Me estresaba a punto tal de no querer jugar siquiera contra una máquina cuya victoria no tendría consecuencias de ningún tipo para mí. Sin embargo, mi miedo a cometer errores era tan grande que me mantenía fuera del juego, que paradójicamente, me encantaba.

-Increíble.

-Debemos aprender a estar atentos a lo que el destino nos va presentando. Escuchar nuestro corazón. Y seguir caminando en ese estado de consciencia.

-Qué difícil tener una actitud tan leve y despreocupada ante la vida.

-Qué ironía que estar ligeros de equipaje nos resulte tan difícil.

-Es que la dificultad es justamente esa; la desnudez y vulnerabilidad con la que nos deja.

-Somos bien vulnerables. Hasta las personas y los sistemas políticos más poderosos de la historia han colapsado en forma estruendosa. Y esto no es un comentario paralizante; es comprender que no debemos buscar reaseguros, porque nunca resultan.

-Lo siento tan verdadero como difícil de aceptar.

-Alguien decía que no había casualidades sino destino. Que no se encontraba sino lo que se buscaba. Y esto, siempre estaba en lo más profundo de nuestro corazón. No buscamos cualquier cosa, sino aquella cuerda que nos hace vibrar el alma. Y cuanto menos obstruyamos esa búsqueda con planes y pensamientos, más chances tenemos de ir en esa dirección y encontrar lo que anhelamos.

-Entonces no nos queda más que ir de viaje de pesca…, -dijo el discípulo entre risas y con cierta ironía.

-Y sí, porque la vida no es un plan. Es un viaje.

Artículo de Juan Tonelli: Vamos viendo.

Cuanto más grande me vuelvo...

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16 Respuestas

  1. Andrea

    Te dejo de leer por un tiempo. Reincido para ver que venda me podes sacar y me tocás mi orgullo planificado.
    Lo más acertado sería que te dijera que más que mi vida, veo mis emociones plasmadas en tu página. Duele entender que el plan A o B no funcionan, que la vida es la que te lleva y que para llegar a ese fin tan ansiado va a pasar todo o gran parte. Lo contrario a lo planteado.
    Gracias

  2. Andrea

    Dejo de leerte por un tiempo. Reincido para ver que venda me podes sacar y tocás mi orgullo planificado.
    Estaría más acertada si dijera que más que mi vida pareciera que contarás mis emociones, las cuales veo plasmadas en tu página.
    Duele entender que el plan A o B no funcionan. Y que las circunstancias son las que te llevan por otro lugar. Que para llegar a donde estamos enfocados, a nuestra meta, probablemente hayan dificultades y esta en uno si quedarse en la frustración o lucharla para sentirse vencedor. 

  3. Pero así y todo la vida es maravillosa Andrea…
    Tus vendas…se caerán solas en la medida que las vayas viendo. Ni te rindas ni te obsesiones. Volvé una y otra vez a mirarte amorosamente y ver qué cosas hay que ir dejando atrás.
    Un abrazo

  4. Andres

    Exelente… Justo habia publicado en mi face, que muchos esperan el momento adecuado para comenzar a hacer. Planifican su vida y postergan el hacer para cuando esten preparados y eso nunca pasa.

  5. Leandro Brunetti

    Un placer haber llegado hasta aca. Sinceramente estoy en una etapa de mi vida en la que trato de planificar todo, pero finalmente, por esas cosas de la vida, pocas cosas salen como planificadas y realmente debemos acudir a los planes B, C o D.
    Seguire visitando el sitio!
    Felicitaciones por el laburo realizado

  6. Jorge

    Nunca fui de mucho planificar, me resulta aburridísimo!. Pasar un montón de tiempo pensando donde y como hacer las cosas, no me va. Tampoco voy a decir que durante toda mi vida me levantaba (aún lo hago) y digo………..mmmm!! que haré hoy? ………….No tengo el dinero suficiente para hacerlo.
    Otra cara de la planificación equivale a no tomar riesgos. Planifico=reduzco los riesgos, lo contrario resulta en incrementarlos. Verdad a medias y también plena disculpa: lo hice/cimos tal como fue planificado y mi jefe/todos lo aceptaron. Resultó un macanón (diría un cordobés)…..Ah!la cag..a se diluye entre todos los partícipes de la planificación.
    ….y muchos otros aspectos más, alguno un tanto urticante pero en tren de hablar (o escribir): cuanto más planifico puedo emplear gente mas lela, total todo está planificado y como tal ……..vale el concepto del párrafo anterior.
    ……….. y continua.

  7. Mario

    El gran secreto es la planificación flexible, la planificación “sobre la marcha”. Planifico, actúo, acontecimientos inesperados, replanifico, actúo, y así inefinidmamente. Todo esto sin darse casi cuenta…

  8. Totalmente Mario! Pero lleva años avivarse…. Antes, queremos que sea como nuestro capricho y rigidez decidió. Por suerte la vida nos “explica”… Abz y gcias!

  9. Natalia

    Me gusto mucho !, con mis experiencias vividas , me di cuenta , que en la vida no debemos hacer tantos planes , esta bueno arriesgarse , de eso se trata la vida .

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