marte y venus
Cuando nuestras ideas no encajan en la realidad, los que indefectiblemente sufren somos nosotros, nunca la realidad.
Cuando nuestras ideas no encajan en la realidad, los que indefectiblemente sufren somos nosotros, nunca la realidad.
El universo no gira a nuestro alrededor. Cuando lo recordamos, podemos ver a los demás desde otra perspectiva, y construir vínculos sanos, de ida y vuelta.
Muchas personas creen que los demás tienen vidas interesantes. Que en cambio, en las suyas no pasa nada. Es la mejor fórmula para desperdiciar la vida, generando una profecía autocumplida.
Vivimos apretujados adentro de nuestros esquemas mentales. Pasamos décadas sumamente incómodos, en espacios arbitrarios y mutilantes, que nunca elegimos conscientemente. Poner luz en ellos es empezar a dejarlos atrás.
Solemos ser educados en normas y principios tan rígidos, que nuestra vida choca con esos férreos límites por todos lados. Durante décadas solemos negar y reprimir para no defraudar a familiares y sociedad. Después viene el colapso, que nos abre las puertas a una nueva y mejor vida.
Solemos ser educados en normas y principios tan rígidos, que nuestra vida choca con esos férreos límites por todos lados. Durante décadas solemos negar y reprimir para no defraudar a familiares y sociedad. Después viene el colapso, que nos abre las puertas a una nueva y mejor vida.
Identificar qué es lo que queremos suele tomar años. Hacernos cargo, puede ser cuestión de un instante o no ocurrir nunca.
El cambio no puede forzarse. El cambio sucede. Cuanto más nos forzamos y violentamos a cambiar, más atrapados quedamos. En el fondo, lo que nos ata es el rechazo y la violencia contra nosotros mismos.
A veces sentimos miedo de nosotros mismos. En general, es cuando ciertas emociones o pensamientos no se condicen con los parámetros culturales. ¿Qué hacer? Por lo pronto, anoticiarnos de lo que pensamos y sentimos, sin asustarnos.
Como haces algo, haces todo.