La pelota quema
No podemos controlar lo que sentimos. Simplemente ocurre. Lo que sí podemos, es decidir qué hacer con lo que sentimos. En el caso del miedo, ese inseparable compañero del hombre, hay que evaluar si es razonable y nos está protegiendo de un riesgo real, o si como es por lo general, solo nos condiciona y acota, limitando nuestra vida.