27
Ago
2011
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La realidad excede tus conceptos

Cuando Mariano tenía 22 años, se enamoró de Martina, una encantadora chica de 19 . Pese al excepticismo familiar por la escasa edad de ambos, la pareja fue consolidándose. Cinco años después decidieron irse a vivir juntos, y celebraron la década de amor casándose.

Al momento de contraer matrimonio, Mariano estaba enredado con Eugenia, una jovencita de 20. Como él ya era un hombre con cierta madurez, nunca dudó en dejar a su mujer por esta aventura. Y si bien estaba incendiado con el nuevo romance, confiaba en que se diluiría igual que otros anteriores.

Fueron pasando los años y la relación prohibida, en vez de desaparecer, se afirmó. A Mariano no se le ocurría dejar a su esposa, porque era feliz con ella. Pero por otra parte, no quería perderse a Eugenia. El tiempo transcurría y más allá de las angustias, culpas, disociaciones y el esfuerzo inevitable que genera una doble vida, todo seguía firme.

Tan sólido, que en algunas oportunidades Mariano había ayudado mucho a los padres de su novia. Ellos, pese a no estar muy contentos con que su hija fuera la segunda, aceptaban la situación porque lo consideraban a él muy buena persona. ¿Confiaban en que algún día se separaría de su mujer para elegir a la nena, o solo tomaban la vida como tal venía? Más allá de las hipótesis, los suegros suplentes siempre eran buenos compañeros.

Cuando Mariano cumplió 40, decidió con su mujer tener hijos. Casi en simultáneo, la novia empezó a pedir lo mismo, pese a tener solo 30 años de edad. Una década de pareja -aunque fuera en el banco de suplentes-, la habilitaban a ese anhelo.

Mariano resolvía el asunto como la mayoría de los seres humanos, difiriendo el problema. Mientras tanto, seguía yendo todos los días a ver a su novia, y recién a la salida iba para su casa. Esta situación que podía ser muy cansadora para cualquiera, era normal para él. A veces tenía ganas de simplificar un poco su vida, pero después de intentar nadar contracorriente un rato, se dejaba fluir y todo volvía rápidamente a su cauce normal con ambas mujeres.

Al cumplir 10 años con su novia, Mariano decidió llevarla a un hotel de lujo. Pasados de copas, ella dejó caer una frase aterradora: -“Pero gordo, ¿vos te creés que yo no hablo con Martina?”

A Mariano se le heló la sangre. Fue tal el miedo, que ni se animó a preguntar si era verdad o solo una broma pesada. Hicieron el amor, durmieron, y al día siguiente cada a uno se fue a su casa.

Sin embargo, Mariano no pudo sacarse el tema de la cabeza. Analizándolo fríamente, era muy posible que Eugenia hubiera hablado con Martina. No porque se conocieran de algún lado, sino por la simple razón que compartían un hombre desde hacía 10 años. Se puso a pensar en cómo podía ser que la vida lo hubiera traído a estas playas. Nunca había imaginado que tendría una doble vida y encima tan extensa.

Mucho menos, pensarse estando con ambas todos los días. Aún más ridículo parecía la naturalidad con la que los padres de Eugenia lo aceptaban cotidianamente como el novio de la nena, omitiendo que su hija era la clandestina. Y qué decir de ella, que vivía con normalidad algo que no lo era, al menos para los parámetros occidentales.

Mariano no se animaba a preguntarle a Eugenia si era cierto, y mucho menos a su esposa. Si bien le parecía que era perfectamente posible que su mujer supiera de esta situación, no estaba dispuesto a correr el riesgo de comprobarlo. ¿Su esposa ya habría aceptado esta realidad? ¿No sería el desquicio final? Si como decía el poeta español, “los que buscan la verdad merecen el castigo de encontrarla”, Mariano no quería ningún castigo, ni encontrar nada.

La pregunta acerca de cómo había llegado a esta situación, le rompía la cabeza. La respuesta era la misma que para tantos otros órdenes de la vida: sin saber cómo. Fluyendo.

¿Qué era lo equivocado; la realidad, o sus ideas acerca de cómo debían ser la cosas?

Sin poder salir de su laberinto, se quedó dormido al lado de su esposa.

Artículo de Juan Tonelli: La realidad excede tus conceptos.

20 Respuestas

  1. Astrid Núñez

    Señor Tonelli

    Desde hace un tiempo que me topé con su web y desde entonces me he convertido en una ávida y hambrienta lectora de sus escritos.

    Permítame entonces, agradecerle por sus letras, palabras e ideas.

    Un saludo para usted.

  2. María Noel

    Hace tiempo que leo sus historias. Me gustan, no me gustan, son alegres o tristes, pero sobre todo mueven mi endurecido espíritu, en estos días en que el éxito, el poder, el dinero y la eterna juventud parecieran ser nuestro motor.

    No solo le agradezco por poder leerlo, sino que de alguna manera humilde y pedigüeña le exijo que no cese, tal vez otros como yo sienten un soplo de humanidad en sus historias. Usted nos recuerda los sueños que hemos ido abandonando de a poco sin saberlo y nos deja la chispa de esperanza de que aún podemos cambiar el rumbo y no solo cumplir algunos viejos anhelos, sino también abandonarlos y forjar nuevos sueños.

    Saludos.

  3. kloyboy

    LO BUENO SERIA QUE LA LEY NO SE METIERA CON LOS GUSTOS DE LAS PERSONAS HABLANDO SESUALMENTE MIENTRAS EL CUERPO AGUANTE SIGUE ADELANTE

  4. Muchas gracias María Noel ! El espíritu de este blog es justamente ese: ver que los problemas de los hombres son pocos y siempre los mismos (Aristóteles), y que la vida desborda por todos lados. Y no es que aunque desborde, es maravillosa. Es que lo normal es que desborde! Tenemos que resetear nuestra mente, y con paciencia y ternura ir trabajando con lo que somos, y no tratando de meter la vida en una caja (nuestras creencias). Crecer y desarrollarnos desde la aceptación y no desde el autorechazo y autodesprecio…
    Beso!

  5. federico

    hola Juan!!
    muy buena la historia!! te cuento que a mi me paso lo mismo pero con una mujer 6 años mas grande q yo y estamos a punto de dejar cada uno sus respectivoas parejas para estar juntos!! la unica dificultad son los hijos de cada uno y ella se persigue mucho con su eddad ya q es la mas grande!! nos amamos y cada ves mas!!! pero debo reconocer que es una mochila pesada y cuesta cada ves mas seguir!! gracias y saludos!!!

  6. JORGE

    MUY BUENA LA HISTORIA, LO QUE MAS ME GUSTO, FUE ESTA FRASE “LOS QUE BUSCAN LA VERDAD MERECEN EL CASTIGO DE ENCONTRARLA”. JAJAJA UNA VERDAD ABSOLUTA

  7. Marita

    Encontré tus relatos. Eureka.
    Me permito dejarte alguna idea sobre la temática de este. Simplemente los hombres son egoístas. Egoistazos diría como cordobesa que soy.
    Solo sienten sus sentires y no les importa lo que pasa por la vida de las mujeres.
    Por otra parte me encanta como escribís.
    Que seas feliz.

  8. Muchas gracias Marita.
    Sin pretender reivindicar al personaje del cuento, me permito hacer algunas consideraciones:
    – y a las mujeres; les importa lo que pasa en la vida de los hombres? O mejor aún; pueden comprenderlo? Creo, que en algunos aspectos, es bastante difícil la comprensión, por las diferentes características biológicas, lo que incluye cerebros con capacidades muy diferentes! Pensarnos egoístas -creo- que es simplificar el problema. Me parece que las mujeres y los hombres tienen algunas necesidades muy diferentes. Biológicamente el hombre es el cazador, en tanto que la mujer es la que cuida el nido. Y si bien parece una estupidez, creo que tiene profundas implicancias. La mujer es más buscadora de seguridades (la cría la necesita) y el hombre es más audaz e irreflexivo (adaptación al riesgo de tener que conseguir su sustento y proteger a los suyos)…
    Por otra parte, el espíritu de la historia, más que realzar la bigamia -hecho que me parece un disparate!!-, pretendía mostrar como a veces la vida nos lleva por caminos inimaginados!!
    Un beso y muchas gracias por escribir.
    J

  9. Luis angel Llarens

    Primero y principal, como dicen por aquí: está bien escrito y uno quisiera que continuara (como expresó un lector que dejó escapar un atisbo de protesta) Ahora bien, yendo a la historia, la cosa tomó un tinte preocupante a partir de la frase alicorada de Eugenia y la incertidumbre que creó. Ahí entramos en el terreno de la especulación, ya que si Eugenia hubiera hablado real y confesionalmente con Martina, Mariano no hubiera dormido esa noche junto a su esposa porque ésta hacía rato que lo hubiera echado con cajas destempladas y su valija, a la calle y si Eugenia realmente habló con Martina …bueno, pues ahí cabe especular con una relación lésbica entre ellas y dale que la fiesta siga… que donde caben dos, caben tres. Hay una canción de L.E.Aute que plantea el trato de un amante al marido para la puesta en práctica de una trilogía consentida (la canción termina:”no pudo ser!”)

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