Me enamoré de un hombre casado. Yo tenía 18 y él 36.

Yo era soltera y feliz pero a mi vida le faltaba algo. Quizás acción, adrenalina.

Yo era muy joven y sin experiencia, y él todo un hombre casado, con una hija y un matrimonio supuestamente feliz.

Tomé la iniciativa y él como todo hombre no dijo «no». Así pasaron años con miles de encuentros furtivos llenos de pasión. Sin darme cuenta me enamoré. Después de un tiempo, como nuestro amor no era posible lo dejé.

5 años más tarde nos encontramos en el cumple de mi mejor amiga. Resultó ser el tío!

Me morí cuando lo vi. Yo ya tenía 25 y él 43. Aunque ya no era el que había conocido años atrás, sentí que lo seguía amando. Y nunca se lo había dicho.

Yo estaba de novia pero nos escabullimos entre las personas y nos escapamos para hablar. Terminamos como siempre enredados en las sábanas de un hotel.

Ese mismo día él me confesó que me amaba y que siempre estaría para mí.

Cumplió con su palabra. Llevamos 13 años de casados y 22 juntos.

Gisela

A veces es inútil intentar explicar al amor.

Si te parece que la historia puede aportar algo a otras personas, compartila.

Si queres contarme la tuya con fotos o sin ellas, escribime a jotateuno@gmail.com O en forma anónima ingresando en contacto.

La ilustración es de @whiterabbitarte