Estoy en pareja hace 20 años con un hombre divorciado. Tenemos una familia hermosa con tres hijos varones.
El último niño fue un embarazo gemelar. Uno de ellos falleció y el otro es autista.
Cuando ocurrió la pérdida de mi bebé pensé era lo peor que podía pasarme. Con mi pareja siempre fuimos muy compañeros, y él supo acompañarme en esos momentos.
De casualidad, hace dos años encontré en su celular un mensaje de alguien con quién en el pasado había tenido algo.
Le pedí que me contara qué pasaba pero no me dio explicaciones. Según él, imaginé cosas.
Lo curioso de esto y que más me dolió fue que él siempre fue un hombre muy celoso, cuidadoso de las apariencias que yo podría generar.
Soy una mujer independiente y siempre tuve un carisma especial para las amistades con el sexo opuesto. Pero desde que estoy con él las fui dejando.
Siempre confié plenamente en él pero hoy no es así. Siento que oculta mensajes, que selecciona qué cosas contarme, que es una persona distinta a la que aparenta ser cuando está conmigo.
Hoy estoy en un lugar en el que pareciera no importarme lo que hace. Quizás elijo la comodidad en la que vivo. Pero a su vez maldigo la casualidad de ver aquel mensaje que cambió mi vida.
Lucía
—
—
Se puede conocer “todo” de la persona con la que estamos?
O hay que aprender a convivir y tolerar con razonables niveles de incertidumbre?
Y en todo caso, que la otra persona se anime a compartirnos, a exponer sus vulnerabilidades porque percibe que será comprendido.
Algo bueno puede surgir de exigir que nos cuenten ? No es mejor respetar los tiempos del otro, generar las condiciones para que confíe y se abra?
—-
Si te parece que la historia puede aportar algo a otras personas, compartila.
Si queres contarme la tuya con fotos o sin ellas, escribime a jotateuno@gmail.com O en forma anónima ingresando en “contacto”.
La ilustración es de @whiterabbitarte

Deja tu comentario