Crecí sintiéndome que no era suficiente, que lo que decía era malo. Mi padre era terrible y le pegaba a mamá.

No tengo ningún recuerdo bueno de mi familia. A los 9 años se separaron. Poco después mi madre entró en depresión.

La acompañé todo lo que pude y ya cansada, comienzo a vivir sola en distintos lugares, baratos, sucios, pequeños.

Aunque mi padre tenía muchas propiedades no me ayudaba en nada.

Me acosaron sexualmente en el trabajo asi que me fui y terminé en la calle.

Cómo si fuera mala, fui creciendo y todos mis amores son tóxicos.

También sentí que nadie era suficiente y que todo era una gran mentira.

Me junté con un hombre que con el tiempo descubrí que era adicto a las drogas. Nunca supe como manejarlo. Después de de un largo tiempo me confesó que estuvo preso por robo. Ha pasado por incontables recaídas.

Tenemos dos hijos. Me siento atrapada pero a la vez como se supone que debía fallar, porque era rara, medio tarada, molesta, pareciera que hice las cosas como debía ser. Mi vida es un desastre.

Toda mi familia conoce mis problemas con él, saben que es un manipulador. Me dicen que me merecía esto, que iba a fallar, que me lo vienen planteando desde muy chica.

Me siento manoseada verbalmente. Vacía, desgastada.

Soy el sostén espiritual de mi propia familia (marido e hijos), suelo ser la que arregla el hogar más colorido, la que da los abrazos.

Pero a veces por más que haga incontables hobbies y algunos salgan lindos, no tengo paz.

Norma

La mayoría de las personas no son padres; son solo progenitores. Ser padres es otra cosa distinta que la mera función biológica de dar vida.

Nunca es tarde para encontrar paz.

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La ilustración es de @whiterabbitarte