Se trataba de un hombre muy atractivo, uruguayo, que no me resultó indiferente.
Mi auto se arregló, pero mi matrimonio empezaba a tambalear porque la atracción con este caballero fue fulminante.
Un café, un almuerzo, llamadas a diario, hasta que nos vimos enredados en unas sábanas.
Yo viajaba mucho por trabajo y nunca le había sido infiel a mi marido. Pero esto fue muy fuerte y no podía dejarlo.
Viajamos muchas veces juntos, lo pasamos increíble y sin darnos cuenta ya habían pasado 4 años del choque.
Tenía una vida paralela con este extranjero que me empezó a pedir que me separara y nos casáramos.
Nos fuimos a Europa juntos, nos sacamos miles de fotos, algunas yo sola para mostrárselas a mi familia y tuvimos mucho cuidado de que en ninguna estuviera él.
Cuando volví le entregué todos los regalos a los niños y nos pusimos a ver las fotos que traía del viaje. En un momento me fui a la cocina y a la vuelta, mi marido estaba desfigurado mirando una fotografía; yo estaba abrazando a mi amante en La Fontana Di Trevi.
Mi mundo se derrumbó, mi marido me pidió la separación y me quedé sola en casa con los niños. Mi amante quería que nos cambiáramos de casa para empezar una vida nueva.
Pasaron 4 meses y yo solo quería que me devolvieran a mi familia y por sobretodo a mi marido.
No pude seguir con mi amante, le dije que mi verdadero amor era mi esposo.
Mi marido me perdonó y hoy sigo trabajando día a día para que vuelva a creer en el amor que siento por él.
Viviana
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Una especialista en vínculos dice: “ No recomendaría tener una aventura como tampoco recomendaría tener cáncer. Sin embargo, la gente que ha estado enferma a menudo habla de cómo la enfermedad les ha dado una nueva perspectiva…”
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La ilustración es de @whiterabbitarte

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