Soy producto de una violación de mi padre a mi madre. Ambos eran alcohólicos, él agresivo, ella depresiva.
A mis pocos meses de vida mi madre tuvo dos intentos de suicidio.
Crecí con un padre poco presente. Mi madre jamás me hablo mal de él. Ella hacía malabares para subsistir y sobrellevar su depresión.
Me hice cargo de ella desde muy chica. Nunca pude tenerle bronca; me da pena.
Soy una persona con miedos muy grandes. Me siento culpable hasta de respirar. Tengo muchas inseguridades, me detesto.
Irónicamente todos me consideran linda, inteligente, divertida, una madre divina.
Mi madre está orgullosa de lo que soy ahora, pero yo por dentro estoy destruida.
No entiendo como no pudieron darse cuenta de tanto mal que me hicieron.
A veces me pregunto cuándo terminará esto. Si en algún momento voy a expirar. Siento que me ahogo.
De lo único que estoy segura es que a mi hija jamás la voy a hacer pasar por lo que me tocó a mí.
Karen
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A veces hay que llorar todo lo que necesitamos llorar.
Cuidar y amar a nuestros hijos es la oportunidad de reparar lo que nos pasó.
Amar sana.
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La ilustración es de @whiterabbitarte

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