Cuando tenía 9 años fallece mi abuela materna, quien cumplía el rol de madre.
Y ahí termina mi infancia porque no había opciones. Tuve que hacerme cargo de mis hermanos: cuidados, comidas, casa y todo lo que haría una ama de casa.
En ese entonces era incapaz de darme cuenta de lo que significaba tanta ausencia.
En silencio sufrí abuso sexual durante mi niñez. Tuve una adolescencia de abandono y abusos. Mis hermanos eran como mis hijos y también los únicos que le daban color a mis días grises.
A los 24 años conozco al padre de mis hijas, nos enamoramos y convivimos. Fueron años de mucho amor dónde compartimos todo.
Sentía que me amaba tanto que nunca podría tener ojos para nadie más.
Quedé embarazada y lo disfrutamos mucho como también el primer año de nuestra beba.
Al año y medio todo empieza a decaer y él me confirma que ya no me ama. Me rompió el corazón pero le agradecí su sinceridad y nos separamos de común acuerdo.
Dos semanas después de separarnos me entero de que estaba embarazada de mellizas. Y que él estaba con otra.
Mi mundo se derrumbó y todo el amor que le tuve se volvió odio.
Caí en una depresión muy grande, así que transité un embarazo en reposo y con mi bebé de año y medio jugando a mi alrededor.
Nacieron las mellizas e hice lo que pude conmigo y tres bebés. Económicamente nunca nos faltó nada pero la ausencia fue el dolor más grande que he tenido que superar.
Pasaron 11 años en los que estuve sola. Mis hijas son el motor de mi vida.
Hace 9 meses conocí a alguien y estoy intentando volver a confiar.
A pesar de las heridas aprendí que soy fuerte.
Sufro de depresión pero en medio del caos estudié y me recibí. Soy madre, amiga, hija, hermana y una sobreviviente más de esta vida que todos los días te enseña.
Solo tenemos dos opciones; quedarnos en el piso llorando con los pedazos de una vida que se fue, o levantarnos, sacudirnos y seguir peleando.
Betina
—
La creencia que la vida debiera ser fácil es la mayor fuente de frustración e infelicidad.
Cuando comprendemos y asumimos que la vida es problemática, dejamos de fastidiarnos con por los contratiempos que aparecen.
—
Si te parece que la historia puede aportar algo a otras personas, compartila.
Si queres contarme la tuya con fotos o sin ellas, escribime a jotateuno@gmail.com O en forma anónima ingresando en “contacto”.
La ilustración es de @whiterabbitarte

Deja tu comentario