15
Jun
2014
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Ser o no ser

“Cuanto más grande se ponga Andrea, más tendrá que desconectarse de sí misma”.

“¿Por qué?”, preguntó Enrique tratando de entender.

“Porque en la medida que vayan pasando los años, al no poder desplegar su vida, más dolor irá acumulando”, completó el terapeuta.

“¿Y por qué no puede desplegar su vida?, insistió Enrique.

“Porque se pasa la vida tratando de compensar lo que no tuvo. Lo que ella necesita sanar es que cuando fue chiquita no la miraron, no conectaron con ella. Y ella aprendió a defenderse de ese desamor convirtiéndose en una persona de acción”.

“¿Desamor de su madre?, disparó Enrique casi indignado. “Si su madre siempre la quiso, la cuidó muchísimo y estuvo pendiente de ella….”, completó.

“Su madre es una mujer que en vez de hacerse cargo de su vida, eligió victimizarse. Se pasó quejándose para no tener que pararse en sus propios pies. Fue una señora que no se animó descubrir quién era y darle espacio a su ser”.

“Eligió ser buena alumna, buena esposa, buena madre. Pero ahí no hubo amor. Solo hubo cumplimiento”, dijo con suma tranquilidad el terapeuta.

Enrique acusó el golpe. La punta de aquél iceberg ya era evidente.

“Y en mi experiencia de treinta años viendo pacientes, donde hay tanta observancia de normas y mandatos, no hay amor. No puede haberlo porque tantas reglas matan toda la vitalidad del ser humano. Directrices que por otra parte, no son propias, sino que vienen de afuera”.

“No se puede culpar a la madre de Andrea, porque seguro que ella tampoco fue amada cuando era chica. Es la historia del ser humano, que en algún sentido, es el pecado original. Una cadena infinita de condicionamientos, de amores muy imperfectos, por no decir desamores”.

“Pero ojo, si bien esa señora mayor pudo no haber sido culpable, es responsable. Y más aún en la medida que fue creciendo. Con más de setenta años, la mamá de Andrea no puede decir que no la dejaron vivir. Podría explicar que la condicionaron mucho cuando era niña, adolescente y hasta adulta. Pero a partir de cierta edad, ella decidió no salir de ese esquema. Por la razón que sea, pero fue ella quien eligió quedarse”.

Enrique levantó las cejas como pidiendo más información.

“El problema es que su pobre hija toma esa posta, y para salvarse de aquella frustración caminante que era su madre, elige el camino de hacerse a sí misma. Y esa decisión la distancia de su ser porque ella no necesita hacerse. Ella es. Pero no se da cuenta”.

“Vive esforzándose para ser una mujer realizada e independiente, sin siquiera registrar quién es ella, y cuál sería la verdadera realización que clama su corazón. Seguramente sea algo distinto de lo que hubiera sido para su madre”.

“Por otra parte, es imposible ser uno mismo cuando uno reacciona a una circunstancia. Toda reacción es una respuesta a un estímulo de algo externo, y acá se trata de que Andrea registre con qué cosas vibra, qué surge de su interior. “

Enrique se quedó helado. La sola idea de pensar que alguien iba acumulando dolor por no poder desplegar su vida, lo estremeció. Por un lado, esa debía ser la historia de todas las personas, al menos durante algunas décadas. ¿Quién podría desarrollar su libertad interior antes de la mitad de la vida?

Luego, a través de las crisis y las pérdidas, se nos impone ir dejando atrás mandatos y condicionamientos, para empezar a enterarnos quién es uno y qué queremos. Es un largo, larguísimo camino que nunca comienza antes de haber transitado buena parte de la existencia. Y eso en el mejor de los casos, ya que muchas personas no arrancan nunca.

Ponerse en marcha lleva es indagar qué es lo que uno quiere. Y ese camino suele ir despejándose muy lentamente, al ir descubriendo las cosas que no queremos. No hay iluminación, secreto, ni magia alguna. Solo prueba y error. Mucho error. Y esos golpes son las cinceladas con las que la realidad nos va tallando.

Enrique escuchaba atento al terapeuta, quien prosiguió:

“Pero ese mecanismo de supervivencia que es el hacer, termina siendo su trampa. Andrea intenta mostrarse como alguien independiente y exitoso, pero en el fondo, está llena de angustia. El precio que paga es altísimo. Debe sentir que no puede ser quien ella en verdad es”.

“Tal vez hasta anhela construir un hogar, lleno de calor y afecto, pero se pasa la vida guerreando afuera, mientras sin proponérselo, su casa se ha ido convirtiendo en un iglú, y sus vínculos en algo formal y seco”.

“Debe experimentar un frío propio de una soledad desgarradora. Donde el primer aislamiento, es el de sí misma.”

“¿Y qué se puede hacer?, preguntó Enrique como si fuera un niño.

“Para empezar, darse cuenta. Y ojo que es bien difícil. Por lo general cuando nos señalan esto, lo negamos, lo rechazamos y nos enojamos. Es comprensible. Nos cuesta mirar a los ojos a nuestro propio dolor”.

“Luego de registrar, tarea que puede llevar años, hay que dejar de correr atrás de espejismos. Es imposible ser feliz y hacer las paces con nosotros mismos, si inconscientemente, nuestra única misión es tratar de arreglar la propia historia. El pasado no tiene arreglo, pero siempre tiene solución”.

“No entiendo la diferencia”, protestó Enrique.

“Cuando rompemos una taza, la podemos pegar y reparar. La fractura ya no se irá más, pero se puede recuperar la funcionalidad. En el plano de la salud, uno puede tener un infarto y le harán varios bypass o colocarán stents. El músculo cardíaco que se murió, no volverá a funcionar, pero uno puede seguir viviendo. Seguramente con algunas restricciones, y si fue capaz de capitalizar la experiencia, con unas cuantas enseñanzas”.

“A Andrea y a su madre, y probablemente a todos sus antecesores, les pisotearon la brújula. Pero eso es normal, siempre pasa. Todas las personas transitan buena parte de sus vidas sin tener la más mínima idea de quiénes son y qué quieren. Simplemente responden a sus programaciones”.

“Pero llega un momento en que las crisis, el dolor, las pérdidas, vienen para despertarnos. Y ahí hay dos opciones: escuchar ese ruido que tanto nos molesta y nos incomoda, o desconectar la alarma. Si elegimos lo primero, podremos ir ajustando la dirección en que nuestro ser pueda ir desplegándose. Si en cambio, elegimos desconectar la alarma, nos perderemos cada vez más”.

Enrique escuchaba absorto. Entre inspirado para poder armar su propia vida, y temeroso de no poder hacerlo. “En su experiencia; ¿hay alguna fecha límite para despertar?”, preguntó.

“No”, respondió la terapeuta. “Creo que hasta la mitad de la vida, es absolutamente normal no tener mucha de idea de qué es lo que uno quiere. Pero a partir de ahí las señales empiezan a ser cada vez más fuertes y frecuentes. Si uno elige ignorarlas, la vida se va enajenando cada vez más. Y también se va tornando cada vez más difícil recuperar la senda correcta, porque cuanto más tiempo pase, más doloroso será asumir el tiempo desperdiciado”.

“Las personas pendulan entre dos grandes dolores existenciales: el dolor de no poder desplegar su ser, de sentirse enajenados, exiliados de sí mismos, o el dolor de aceptar toda la vida que han malgastado. Pero esta última opción en infinitamente superior. Tiene vitalidad, libertad, vida. En cambio en la negación de uno mismo solo hay dolor atrapado que se sigue acumulando y uno no puede resignificar”.

Al final, las opciones del hombre son básicamente dos: malgastar toda su vida, o aprender a metabolizar los errores y dolores, y como ciertas ostras, ser capaces de transformar las heridas en perlas”, concluyó.

Enrique sintió que la vida era algo maravilloso.

Artículo de Juan Tonelli: Ser o no ser.

¿Sos capaz de meteabolizar tus heridas en perlas?

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30 Respuestas

  1. laura

    Que verdad aunque muchas veces uno. Lo intuya es tan importante. Leerlo y metabolizarlo gracias genio!

  2. noemi

    Muy buen relato, profundo y esperanzador. Un gusto enorme haber encontrado tu pagina Juan. Gracias de corazón.

  3. Susana

    ME ENCANTO JUAN Hubiera deseado encotrarte antes. Pero tal vez
    no era el momento de etender. Gracias..

  4. evangelina

    Me siento muy identificada son muy lindas tus enseñanzas y todo el conocimiento que compartis Gracias!!

  5. liliana

    o no entiendo bien qué queres transmitir…o no se….pero yo siento una historia rara, donde excluyen a la figura paterna, que no se si es Enrique, o Enrique es la pareja de Andrea….yo puedo interpretar que el terapeuta le hace recaer el peso del problema de Andrea a la madre solamente, cosa que me parece injusta, pues en una familia, las responsabilidades son de los dos padres, o el padre cumplio con el mandato de traer el dinero solamente???, medio confuso todo……

  6. Gracias por tu comentario Liliana. El mensaje central es que si uno no encuentra el sentido profundo de para qué vino a esta vida e insiste en buscar la felicidad construyendo un personaje, sosteniendo mandatos o normas, etc, cada vez tendrá que desconectarse más de sí mismo para no sentir tanto las crecientes cantidades de dolor que ira acumulando, por no poder ser lo que es.
    Andrea es la persona que padece este problema. Tuvo dos padres que como todos (nosotros incluídos) estuvieron demasiado ocupados sobreviviendo a sí mismos, como para mirarla a ella, qué es lo que quería, que deseaba. Es cierto que hay más peso en la falla de la madre que en la del padre. Pero así lo creo. Porque son cosas distintas las que tiene que aportar cada uno. Una aporta calor, amor, mirada tierna, delicadeza, humedad, en tanto que el padre debe aportar (a mi entender) fuerza, seguridad, confianza, y la apertura al “mundo”. Pero la carencia de la protagonista Andrea, pasaba más por el lado del calor, de la mirada cálida de la madre. Por eso lo señalo. Ojala que aclare. Un beso

  7. liliana

    Hola, Juan, en el primer párrafo esta aclarado el tema central, que por suerte, es el que yo pensé..en el segundo párrafo, NO ESTOY DE ACUERDO, PIENSO QUE ES UN TERRENO CON MUCHO FANGO, BESOS!!!

  8. Gracias por tus observaciones Liliana. Todavía soy un escritor amateur, muy lejos de mis favoritos Anthony de Mello o Ansel Grun, o Borges si hablamos de literatura…. Igual, seguiré mejorando. Hace 20 años cuando empecé a escribir, abandoné a los seis meses porque nada de lo que escribía me parecía aceptable. Rompí todos los borradores (en los cuales seguramente habría cosas interesantes) y dejé de escribir por 15 años! Ahora sé que aunque por lo general no pueda expresar con buenas palabras lo que pienso o siento, igual debo seguir adelante. Y en eso estoy. Un abrazo

  9. liliana

    Si !!! por supuesto, seguí escribiendo, que lo haces muy bien… y a mi me gusta leerte, y si hay algo que no me convence, te lo digo como algo constructivo y para superarte, seguí para adelante!!!!!!, ahora te mando dos besos…!!!!

  10. Marcela

    estoy en plena crisis, en la mitad de la vida…… que lindo leerte… recién lo descubro. gracias gracias gracias!!!!!!!

  11. Andrea

    esto parece que fuera para mi,y me llamo Andrea!mi vida siempre fue al servicio de los demas,de los deseos de los demas,preimero mis padres,despues de mi esposo e hijos,fui buena alumna ,buena madre(creo yo),siempre atenta ,como un boy -scout!,mi problema ya no es no poder cumplir mis deseos,es no saber siquiera cuales son,ese es el mayor drama,ya ni tener la capacidad de desear algo bueno para mi,creo que ya deje de vivir(en el sentido de lo que la mayoria entendemos por vivir)solo transito por este mundo.A pesar de todo me levanto cada dia con moderada alegria,y pienso :hoy,tal vez…muchas gracias por este espacio,me encanta.

  12. Hola Andrea! Hoy tal vez…puedas empezar a ver quién sos en realidad. Y lentamente, ir viendo qué es lo que querés. Lo que uno quiere va asociado a quien verdaderamente uno es. Es una tarea apasionante, que lleva toda la vida. Pero apenas empezas a descubrirte e ir ajustando tu vida en función de quién sos y de lo que vibra en tu interior, vas renaciendo. Un abrazo grande y ánimo!

  13. Kris

    Hola Juan , sólo me bastó leer una sola historia , para entender que hay mucha más personas iluminadas, con diferentes misiones, la tuya es sanar el alma a travez de la escritura .
    Gracias por llevarla adelante

  14. Estefania

    Hola Juan, la verdad me senti identificada. Es no saber ni siquiera cuales son mis deseos. Siempre hago lo que corresponde nunca lo que quiero. Y si tengo una mínima noción de lo que quiero para mi vida no se puede cumplo porque primero esta el deber. Gracias por este espacio me encanta.

  15. Que macana Estefanía… Igual, es importante que te des cuenta. Y que empieces a mirar con detenimiento quién sos, para ver qué es lo que querés. Por lo general eso lo averiguamos por descarte, conociendo lo que no queremos. Todo ese camino nos va orientando en la dirección correcta. Y una vez que uno va conociendo lo que quiere su alma, la vida no vuelve a ser la misma. Todo el tiempo vamos buscando la forma de acercarnos a esa nota que nos hace vibrar…. Así que paciencia y ánimo! Un abrazo

  16. Romina

    Me quede helada… el jueves comencé terapia y justamente tocamos el mismo tema, sin querer entre a tu pagina y empece a leer… cada vez mas atrapada entre las lineas, me encanta la forma en que pones tu don de la palabra al servicio de la reflexión. Muchas gracias!

  17. Sol Rivera

    Juan, es un placer la lectura de tu blog, que difícil es salir de lo que corresponde hacer, para quienes somos excesivamente responsables y considerados para quienes nos rodean. A pesar de saber que es lo que queremos y llegar a conocer nuestro verdadero ser, no es fácil ubicarnos como prioridad. Un abrazo.

  18. Y sí Sol. Pero tenemos que hacerlo. No diría que fuéramos la primer ni la única prioridad. Pero mucho menos diría que no nos tengams en cuenta. ¿Qué felicidad puede transmitir y generarle a otros, alguien infeliz? Un abrazo

  19. malala

    es imposible detenernos en el desamor que sufrimos de niñas…quien no?…y coincido que el amor que una madre no pudo dar a su hija fue porque ella tambien lo sufrio de pequeña…a esta altura mas que preguntarnos el porque nos sucedio deberiamos hacer algo con eso ..transformarlo y utilizarlo a favor nuestro..en mi caso mi experiencia de desamor materno me sirvio para hacer todo lo contrario con mis hijos…el amor fluyo y fluye constantemente hacia ellos…mi madre tiene 72 años pase mas de la mitad de mi vida culpandola…hoy pude sanar…entender…y si bien quedan heridas ya es pasado…me resulta mas importante ocuparme de lo que me sucede a mi con el amor…

  20. Sonia Estela Oviedo

    Realmente este relato,ha conmovido lo mas profundo de mi ser,se identifica con mi propia vivencia y me sirve para reparar tantas heridas acumuladas,Juan es admirable lo que usted logra,sirve de mucha ayuda,en mi experiencia personal,le estoy muy agradecida porque usted logro que pueda superar y asumir tanto sufrimiento.gracias por su valiosisimo aporte!!!felicitaciones!!!

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