6
Abr
2014
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Invisible

Invisible

La imagen que le mostró la terapeuta parecía hecha a su medida. En ella, una mujer hermosa alzaba a un niño. Con el otro brazo sostenía un espejo de mano en el cual se miraba. A sus pies, otro niño más pequeño le agarraba el vestido largo como queriendo llamarle la atención.

La terapeuta se dispuso a explicarle a Mariano la simbología, que era bien simple. “- Tu madre tiene alzado a tu hermano, el que es el importante. Sin embargo, no lo mira. Ella solo se observa a sí misma, en el espejo. Por último, vos sos el niñito que está en el piso, tirando el vestido de la mamá para ver si lo miran, cosa que no ocurre”.

Mariano se sintió fuertemente identificado; era la historia de su vida.

Trató de suavizar la situación de su madre, alegando que ella no era una narcisista que vivía mirándose al espejo o alguien a quien lo único que le importaba era ella misma. La terapeuta, aunque compasiva, no concedió. “- Que no se mirara al espejo o que no fuera el centro del mundo, no evitó el problema. Lo decisivo fue que por su propia historia de vida, fue incapaz de mirarlos a ustedes.

Eran tantas sus propias llagas y mutilaciones emocionales que no había lugar para ver a dos niños, percibir qué les pasaba”.

Mariano se quedó en silencio, masticando las quirúrgicas palabras que acababa de escuchar. La terapeuta prosiguió: “- El importante era tu hermano, el que estaba alzado. Como sucede casi siempre con los primogénitos. Es en quienes se depositan todas las esperanzas. Y ojo que esos chicos no la tienen nada fácil en su vida. Para empezar, porque pese a ser los elegidos y estar alzados, tampoco los miran.

No lo ven a él, solo la imagen que quieren recibir de él. Pobrecito…” completó después de un largo suspiro que permitía inferir todo el sufrimiento emocional que tendría aquél niño pese a haber sido el elegido.

A la mente de Mariano vino por enésima vez la imagen de la mesa familiar. Todos reunidos en el almuerzo dominical, y el que sobresalía era su hermano, que con sus conocimientos capturaba la atención de todos los adultos. Nadie hablaba excepto él, que en un diálogo de gigantes discutía de igual a igual con su abuelo, el patriarca de la familia.

En aquella mesa no había lugar para Mariano. Nadie lo miraba. Pasarían pocos años para que él le encontrara la vuelta al problema. Su mecanismo para sobrevivir sería volverse exitoso.

Con muy pocos años de edad Mariano descubriría que ganar medallas de oro en el colegio o en el deporte -los dos ámbitos en los que podía competir y destacarse-, le permitirían llamar la atención de sus padres y de toda la familia. Y si bien esa atención duraba pocos instantes, tenía un poderoso efecto residual que era el de ser respetado por todos. Él no decía cosas tan interesantes como su hermano, pero los logros hablaban por sí mismos. Como si ganar medallas de oro fuera un tributo que tuviera que pagar para poder ser parte, para ser registrado, para existir.

Con los años, aquél pobre esquema relacional en vez de diluirse se consolidó. Para peor, Mariano registró que a resultados extraordinarios, atención extraordinaria. De ahí a que soñara con ser presidente había un solo paso. Y por suerte que el planeta tierra no tenía presidencia, porque sino hubiera peleado por ella.

Obviamente, era incapaz de percibir la pobreza de aquellos vínculos que en el fondo, no eran más que un rudimentario intercambio. Tardaría años en comprender el amor porque durante décadas, para él sólo sería algo a ser obtenido, a merecer, a comerciar. “Te doy esto, me das aquello.”

Después de brindarle a Mariano unos instantes para asimilar aquellas verdades, la terapeuta prosiguió: “- Todos venimos del desamparo; ni aún los padres más perfectos pueden darnos el amor y la protección que necesitamos. Aunque por lo general, tenemos padres que están bien lejos de la perfección. Sus propias heridas y desamparos los lleva a que tengan muchas dificultades para mirar a sus hijos, ver qué necesitan, darles todo el amor y contención que requieren. Y ese círculo vicioso se va repitiendo a través de generaciones salvo que uno pueda cortarlo con padres jóvenes que se enteran de sus propias heridas y abandonos, y una vez sanados, tomen la firme determinación de no repetir historias de dolor con sus hijos.”

Mariano escuchaba con la mirada perdida, ya que su corazón y su mente seguían procesando su propio dolor. En este momento a él no le interesaba el dolor de el hombre. Le preocupaba el dolor de este hombre. Su dolor, no el del género humano.

“- Tu mecanismo de supervivencia fue no intimar con el otro. Como cuando te acercaste no te recibieron y saliste herido (el caso de tu madre), optaste por no acercarte nunca más a nadie. Preferiste refugiarte en tu soledad que exponerte a un vínculo. Te aliaste y retroalimentaste de tu aislamiento para obtener logros. Pero es un modelo muy exigente y sobre todo, muy pobre. Ahí no hay encuentro y por ende no hay paz. Las únicas relaciones que conocés son aquellas que hay que sostener. Como no va a gustarte la soledad…. si en el fondo, es el único momento en que no tenés que estar empujando ni sosteniendo nada. Es cuando podés ser vos…”

Mariano estaba callado, conmovido por lo que escuchaba y por empatizar con aquél niño desamparado.

Como todo ser humano, no había tenido las condiciones emocionales para sobrevivir, por lo cual no tuvo más remedio que inventárselas. El tema es que lo que podría haber estado bien para una emergencia se había convertido en un estilo de vida.

Recordó aquella arenga de Anthony de Mello en la que provocaba diciendo que las personas eran como un auto que se rompía y al cual había que empujar hasta el taller. El problema era que después de llegar, en vez de arreglarlo y salir andando, las personas asumían que la única manera de andar era seguir empujándolo. Y así se pasaban toda la vida haciendo fuerza. En realidad, lo que necesitaban era un mecánico, un experto que arreglara el motor para no tener que pasarse la vida empujando. A su entender, arreglar el motor era despertar, tomar consciencia.

La pregunta de Mariano resultó inevitable. “- ¿ Y qué hago con todo esto? ¿Cómo corto esta matriz que además de ser cansadora, produce tanto aislamiento e infelicidad?”

“- Lo primero que tenés que hacer es enterarte”, señaló con dulzura la terapeuta. “- Tenés que ver la realidad tal cual fue y no como a vos te la contaron o como te hubiera gustado que fuera. Verla tal cual es lleva implícito confrontar un dolor grande, el del desamparo que tuviste. “

“- Después, tenemos que comprender cuáles fueron esos mecanismos de supervivencia que desarrollamos ya que suelen ser muy dañinos tanto para nuestro entorno como para nosotros mismos.” Mientras Mariano asentía con la cabeza, la terapeuta prosiguió.

“- Tal vez una de las partes más difíciles sea comprender que todo ese desamparo y falta de comprensión fue lo mejor que nuestros padres pudieron darnos. Por más que haya sido muy poco, por sus propias heridas e historia de vida, no pudieron hacerlo mejor.

Cuando uno puede ver la realidad tal como fue, sin negarla ni pasteurizarla, da el primer paso para la sanación definitiva, que consiste en poder soltar el pasado, dejarlo en paz. Si lo negamos o edulcoramos, volverá una y otra vez. Si lo reconocemos tal como fue, se sosegará y por primera vez podremos elegir dejarlo atrás.

Pero para eso necesitamos reconciliarnos con nuestros padres y con nuestra vida. Solo así podremos seguir adelante. Recién entonces podremos conocer de verdad lo que es el amor. No es posible amar mientras uno está condicionado o atado por su historia. Es imprescindible sanarla para poder dejarla atrás. Y así poder amar, que es lo único a lo que venimos a esta vida.”

Después de un largo silencio, Mariano conmovido le agradeció, se paró y se fue.

Artículo de Juan Tonelli: Invisible.

¿Pudiste perdonar a tus padres?

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15 Respuestas

  1. Paula

    yo experimenté el desamparo siendo tan pequeña. Sentí que era invisible cuando mis padres discutían violentamente, sentí que no podía hacer nada para evitar el caos y no sentir tanto miedo. Cuando era chica me tapaba con las sábanas hasta la cabeza, temía a la oscuridad, me chupaba el dedo y me orinaba en la cama. Mi padre me retaba en muchas ocasiones. En mi adolescencia me tapaba con comida, y mi padre continuaba retándome por mi aspecto físico. Luego enfermé de bulimia y durante años siempre estuve en el ojo de la tormenta, que eran los ojos de mis padres que por fin me miraban… y ese mecanismo se convirtió en hábito y forma de vida, nunca llegué al nivel de exigencia que mi padre tenía sobre mi, entonces renuncié a cualquier tipo de exigencia propia. Mi padre murió, la adicción es mi compañera de viaje, mi mecanismo de evasión y escape, mi como, mi cuando, mis porques, mi excusa. Tengo un hijo que sufre el abandono emocional de parte de su papá. Yo revivo en mi hijo mi tremendo dolor de aquella niña. Trato de compensarle las faltas de su padre y las mías sobreprotegiéndolo, creo que me duelen más a mi que a mi hijo las falencias de su papá. Sin embargo no puedo evitar sentir que debo evitarle el daño que yo he padecido. Algo me dice que no voy por buen camino.

  2. Yo te diría que estás un bastante buen camino Paula…. Registras el problema; podés ponerle palabras; estás tratando de hacer lo mejor posible en función a eso… No sé qué más querés. No hay mucho más que eso en la vida.
    Nosotros no podemos evitarle el sufrimiento a nuestros hijos. Esa es otra de nuestras omnipotencias. La diferencia central radica en cómo los acompañamos en su sufrimiento…
    Poné todo el amor que puedas, sabiendo que sos humana, imperfecta, lastimada. Y sé muy compasiva y misericordiosa con tu hijo y sobre todo, con vos misma. Por último, tratá de ser eso que querés que tu hijo sea. Sé vos la paz que desearías que tenga. Sé vos la alegría que desearías que tenga. Sé vos la benevolencia con errores y exigencia que desearía que tenga….
    Un abrazo

  3. yaqui

    fui la hija que llego , no fui esperada, hoy a mis 47 años lo puedo decir , yo trataba de sacarle dolor diciendo que era la menopausia con patitas de mi madre, siempre insegura y tratando de conformar a mi padres y a mis 4 hermanos mayores, poca cosas hice, desde mi verdadero sentimiento ,solo lo hacia para que ellos se sintieran alagados ;creo que siempre, mendigue amor . no fue nada facil mi vida me case y a os 8 años me separe , mi ex me pidio a mi hijo por un fin de semana y se lo llevo por 2 años ,tuve que luchar a traves de la justicia , luego despues de un tiempo conoci a otro hombre que cuando me diagnosticaron cancer me abandono ,en pleno tratamiento. ahora me encuentro sola con mis dos hijos peleandola y tratando de criarlos con todo el amor que les puedo brindar . pense que nunca podria decir todo lo que estoy escribiendo

  4. Qué duro Yaqui… Qué decirte? Acompañarte y pensar que redobles tus esfuerzos en perdonar. A tus padres, a tu ex marido, al novio posterior. Soltarlos para poder vivir. Para no enfermarte. Y también perdonar a la vida (O Dios) por todas las pruebas que te puso. Y a vos misma, para que no te condenes ni flageles sino que te acompañes con misericordia. Te mando un abrazo de oso.

  5. Eugenia Arias Cebollada

    Este tema de ser invisible…me toco mucho, 5ta de 6 hermanos y el mayor solo tiene tres años mas que yo. Naci con una melliza fraterna, ella peso 2.300gr y yo 1.800gr. Fui la pequeña, la enfermiza, la miope, la asmatica, con escoliosis, la fea, a quien nadie invitaba al cine ni a salir…intente crecer personalmente, trate de ser la mejor, alejarme de la mediocridad, me sumergi en los estudios como una forma de conseguir mi espacio, pero teniendo un padre excepcional nunca pude llegarle ni a los tobillos, pero lo intente.
    Fui la primera en irme de casa, la primera que me case, la primera que les dio un nieto, tuve 3 hijos y la primera que se divorcio. Hice estudios terciarios pero tambien termine como la unica que inte
    to morir por no soportar la indiferencia y ese vacio que da la soledad y el rechazo de tu propia madre…ese sentimiento de ser mala madre, mala hija, mala esposa…no porque fuese asi sino por mi inseguridad siempre necesite la aprobacion del otro . Hasta que conoci a un hombre que me ha sabido amar por lo que soy, llena de defectos, me ha ayudado y ha permitido mi crecimiento, me introdujo en el atletismo y me hace subir al podio y deje de ser invisible, que como dicen es el antidoto para el orgullo y el egocentrismo. Mis hermanos puede que sientan verguenza, orgullo, envidia, necesidad imperiosa de criticar etc pero deje de ser invisible para mi familia, ahora bienpara el mundono existo, solo para mis hijos y solo quisiera que quieran venir a disfrutar compartirconmigo.

  6. Eugenia Arias Cebollada

    Asi como comparte el Pellizco, todas estas profundas reflexiones que giran sobre los mismos problemas, agradezco el espacio para darme cuenta que no me pasa a mi solo…

  7. juana maria liotine

    Mi caso es muy distinto a los anteriores. Yo fui primogénita, mi madre frustrada por lo que no pudo ser cuando era adolescente y un poco siendo la mas grande de 5 hermanos la segunda mamá de ellos, siempre se sintió de mas en su casa entonces al no haber terminado sus estudio y no trabajar, porque era mal visto que una mujer trabajara, se casó por poder con mi padre, sin conocerlo. En mi estaban todas las expectativas, y era la mas linda, la mas inteligente se desvivia por mi , pero yo tenia que pagar un precio muy alto para lograr consentirla en todo lo que esperaba de mi, me fui conviertiéndome en lo que ella quería y no lo que yo deseaba ser durante muchos años. Después de 5 años de edad vino mi hermano, el era el desprotegido, el pobrecito porque siempre estaba resfriado, cuidado con el, el débil , había que ayudarlo, no podia comer determinadas cosas y se lo respetaba a él y yo la fuerte aunque no lo era, tenía que hacerme. Pasaron los años todo fue igual se le agrego que mi madre padece parkinson y mi padre luego de varios años de padecimiento atenta contra su vida dandole pastillas extras. Ahi intervengo yo y con mi hermano lo llevamos a un geriatrico, cosa que el no acordo pero era lo unico para hacer, mientras tanto yo ya me los habia llevado a vivir en el mismo edificio qur yo y me hice cargo de ella en todo. Abandone mi familia por ella y cuando me enfermo de la columna cervical y lumbar por levantarla muchas veces al dia llevarla al baño y levantarla, cocinarle, encargarme de los remedios, acompañarla y ademas trabajar soy docente doble turno, pagarle un a persona que me ayude cando no estaba. Pido ayuda a mi hermano, porque no tenia dias de salida todos se abusaban de la pobre Juanita que o hace todo y bien y como ella no hay nadie. Pido ayuda a mi hermano y me dice toma calmante y atendela. Eso me mato, yo que había sido como su segunda madre descubro que era una m… de persona y que algo estaba mal. Me desviví por todos pero por mi solo se abusaron. Un día me pire subí y no baje más y mi hermano trae a mi viejo a casa otra vez a vivir con mi madre. Mientras estoy con tratamiento psiquiátrico y terapóutico. Pero aun así la culpa no me deja vivir como los domingos a la mañana. En ese intervalo mi hija se casa y quede sola com mi marido que todavia me tiene paciencia. tengo culpa de algo por favor necesito que me digan si es asi no ha pastilla que me calme ni sicologo que lo logre deme la paz que necesito por favor!!! gracias

  8. Juana….

    Que historia tan dolorosa. La historia no es tan diferente de la de Invisible. En el fondo, a vos nadie te mira. Tu mama miraba mucho…lo que ella esperaba de vos. No lo que eras. Vos eras su inversion. Ahí no habia amor. Pongo algo a cambio de recibir mucho mas.

    Para tus hermanos vales mientras les resolves problemas. Dejaste de hacerlo un dia, y queda brutalmente en evidencia el vinculo real que tienen.

    Estas muy golpeada y es logico. Te diria dos cosas:

    – que te trates con mucha ternura y misericordia. Tene una mirada benevolente y compasiva de tu propia vida. Como tratarias a tu hija si te hubiera contado una historia asi? Asi te tenes que tratar a vos misma.

    – date tiempo. Para todo y en especial para ir percibiendo las cosas como son, y no como las quisiste ver. Diferiste el problema y ahora es un mas grande y doloroso. Date tiempo para percibir como verdaderamente son tus padres, tus hermanos, tu marido, tus hijos, tus amigos. Fijate en que casos hay vinculos sanos, si los hay. En que casos hay encuentro con la otra persona, y no solo conveniencia. Y cuando veas las cosas como son, date tiempo para procesarlas porque es muy doloroso.

    – luego tendras que perdonarlos a todos. A todos. No es posible vivir cargando tanto peso. Tenes que soltarlos. Y eso, siempre empieza con nuestra decision. Perdonar a tu madre, a tus hermanos, a todos los que te hayan hecho daño. En el fondo, es gente tan dañada como vos que no pudo hacerlo mejor. Ojo que perdonarlos no implica exponerte a que te lastimen, sino dejar de cargarlos. Vos elegiras que podes darles y que no, sabiendo en los casos q elijas hacerlo, que lo haces c libertad y con alegria. No porque estes obligada ni porque esperes algo a cambio.

    Por ultimo, seria muy bueno que busques ayuda profesional. Yo no lo soy -solo soy un escritor amateur-, pero algun buen terapeuta puede ayudarte mucho. Leete el libro Biografia Humana (en especial los casos de la segunda mitad del libro), y tal vez algun profesional del equipo de Laura Gutman (la autora) te pueda ayudar bien.

    Te mando un abrazo grande

  9. Rebeca

    Tengo 16 años, me siemto muy triste! Mi padre no me quiere, mi madre no me presta atemción y mis hermanos menos! Me quiero ir d mi casa, ya no soporto mas q maltraten , q me desperdicen y que me rechasen! Necesito ayuda! Mi madre está con mi padre, el cual no quiere a sus hijos, estoy siendo maltratada y golpeada continuamente. Necesito ayuda estoi mui sola

  10. malala

    soy la 4ta de 5 hermanas y mi historia es similar a la de todos…fui invisiblee toda mi vida para mi madre…hice esfuerzos sobrehumanos para que se dieran cuentan qque existia pero todo fue en vano…al no lograrlo me meti en mi mundo..me involucre solo conmigo misma y es una soledad que aun hoy en mi adultez me acompaña…siento que en rn todos los vinculos que genero necesito demostrar que soy alguien para ser aceptada…ya perdone a mi madre pero las secuelas de tanto desamparo y dolor dejaron huellas que aun hoy sobresalen en mis relaciones con el mundo…uno se mete para dentro y comienza a tener miedo de relacionarse …entonces te transformas en un solitario eterno ya que en ese espacio estas mas comodo no hay que rendir examen…gracias Jan Tonelli por ponerle palabras a los dolores humanos….abrazo

  11. Y sí Malala… Hay lugares del corazón al que solo nos podemos acercar en puntas de pie…. Así que mucha delicadeza, mucha paciencia, mucha compasión para tratarnos a nosotros mismos.
    Un abrazo

  12. EDITH LILIANA ALAMOS TABLON

    COMO TODAS LAS LECTURAS QUE HE LEIDO DEL PELLIZCO ME ENCANTO ESTA, Y LO ULTIMO QUE LEI CREO QUE SI TIENES QUE HACER LAS PASES CON TUS PADRES, PARA PODER AVANZAR EN LA VIDA SIN ATADURAS

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