1
Ene
2017
28

baila como si nadie te estuviera viendo

Tan pronto entré a la cancha me sentí extraño, como cuando uno se encuentra con un antiguo amor. Cómo es posible que habiendo estado desnudos, fusionados en cuerpo y alma, ahora seamos dos desconocidos?
Cerré la puerta de vidrio y empecé a pelotear solo. El ruido de la pelota al golpear el frontón, despertaba todo tipo de sentimientos. Cómo podría ser de otra forma si durante diez años ese deporte había sido mi gran amor? También con él había estado fusionado en cuerpo y alma.
Apenas logré un poco de confianza observé que mi atención se posaba en ver si alguien me estaba mirando. Las pocas personas que había en el club hacían otras cosas. Acaso yo no le importaba a nadie?
Por el rabillo del ojo y sin dejar de practicar, percibí que alguien se había acercado a mirar mi juego. En mi interior, empecé a encenderme como un árbol de Navidad. La antigua droga de mis tiempos de jugador profesional estaba de regreso. Tan fácil eran las recaídas?
A partir de entonces, lo más importante fue impresionar a ese espectador. La mitad de mi concentración estaba puesta en jugar bien. La otra mitad, en que él se diera cuenta de eso.
Otra espectador se sumó y yo ya me sentía como un pavo real en todo su esplendor, con la amplia cola multicolor desplegada. Nada más placentero que gente que no me conocía, sorprendida por la calidad de mi juego, sintiera la imperiosa necesidad de averiguar quién era yo. Y luego, comprendiendo, se maravillara.
Para ese entonces mi concentración ya no se partía más por mitades; lo único que importaba era impresionar a mis admiradores. Hacía veinticinco años que había dejado el juego y sin embargo, mi adicción estaba intacta.
Tomé conciencia de que toda mi carrera había estado marcada por la mirada de los otros. Cada golpe, movimiento, pequeño gesto que hacía, estaban condicionados; el objetivo central era impresionar a los demás. Había anhelado que me vieran como alguien increíble, espectacular.
Qué hubiera pasado si en vez de estar tan pendiente de eso, hubiera puesto toda esa energía al servicio del juego? Seguramente hubiera sido uno de los mejores jugadores del mundo. Era evitable, o acaso era nuestro pecado original, con el incesante deseo de sentirnos como dioses?
Ráfagas de imágenes atravesaban mi mente.
Recordé el último año de colegio cuando antes de la clase de gimnasia, apretaba bien fuerte el torso y los brazos durante doce o quince minutos. Pretendía que al cambiarme en el vestuario todos vieran mis músculos fuertes y marcados. Varios minutos de entumecimiento y calambres para unos pocos segundos de apariencia.
Igual que un amigo de la adolescencia que era físicoculturista. Un día, en los instantes previos a una pelea callejera, descubrí que él estaba muerto de miedo. Temblaba como una hoja. Muchas horas diarias levantando grandes pesos, tomando aminoácidos y esteroides, tenían una única finalidad: mostrarles a los demás que era mejor no meterse con él. Y sin embargo, a la hora de la verdad no servía para nada. Debajo del disfraz de Rambo, había un flacucho aterrorizado. El coraje no se entrenaba con pesas.
Finalmente las dos personas que me observaban se fueron. Algo decepcionado, seguí practicando como si el hecho me resultara indiferente. Pero nada era igual. La resaca de mi adicción pasaba la factura y me sentí vacío. Salí de la cancha, pedí un jugo y me senté.
Mis dos casuales observadores regresaron, dirigiéndose hacia mí. Me encendí nuevamente. Nuevamente la cola del pavo real se desplegaba espléndida. Pero el entusiasmo fue efímero porque ambos pasaron de largo hacia el bar. Podía ser tan pelotudo? Cuándo fue que había decidido entregarle mi estado de ánimo a los demás?
Recordé a Anthony de Mello, que decía que los seres humanos se pasaban la vida subiendo una escalera, para darse cuenta al llegar arriba de todo, de que estaba apoyada en la pared equivocada.

5 Respuestas

  1. liliana monica politano

    canta como si nadie te estuviera oyendo…permitiendote desafinar…gritar o estallar en un eco ensordecedor…
    vive como si nadie te hubiese enseñado como hacerlo…como si nohubieses tenido colegios, padres, jefes, criticos…
    sueña como si soñar fuera mirar una peli de esas que te desconectan de la realidad de todos los dias o del problema mas cercano
    afronta como si no tuvieras miedo
    angustia….miedo….stress….el miedo a perderlo todo…..
    juan tonelli….necesito tus charlas….mi vida esta en el ocaso….pero es tan lindo vivirla desde aqui

  2. Lucía

    Gracias, pude ver el pavo (y no real) que hay en mí. Te descubrí por un amigo. Los videos son excelentes para mis alumnos. Que Dios te bendigs

  3. Hola Lucía! Qué bueno! Me alegra que te sirva para tus alumnos… De qué son? Pavo real tenemos todos… el tema es verlo y aceptarlo, y no vivir encontrando los pavos reales de los demás… Un abrazo!

  4. limneys González

    Hoy un amigo me mando un video tuyo y me sirvió de tanto. Tus palabras llegaron a donde tenían que llegar y me di cuenta que uno vale mucho para desperdiciar su vida pensando en los demas. Que uno tiene que levantarse aunque ya no pueda mas y tener valor. Estoy tratando de bajar tu libro. Gracias por ayudarme a darme cuenta el valor que tengo. Dios te bendiga.

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