6
Feb
2012
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Aquí y ahora

Después de haber movido cielo y tierra, Juan había conseguido viajar a Australia a entrenar con el mejor jugador de todos los tiempos. Se trataba de Geoff Hunt, un señor que había ganado 8 veces el Abierto Británico -torneo más importante del mundo en aquél entonces- y que durante 14 años nunca había bajado del puesto número 2 del ranking mundial.

Hunt era un ejemplo de disciplina y fortaleza mental. Las leyendas y proezas deportivas protagonizadas por él eran infinitas. Desde tener que permanecer internado en observación durante 48hs después de haber jugado una final extremadamente dura, hasta poner en riesgo su integridad física para ganar una simple corrida entre hermanos pre adolescentes.

El diálogo con él era escaso ya que era un hombre bastante parco. No se aprendía tanto de sus palabras como de sus gestos, sus miradas, y obviamente, de sus movimientos. Pero un día, después de un intenso entrenamiento se mostró más abierto que de costumbre, y Juan quiso aprovechar la oportunidad.

Como si a través de una conversación fuera posible aprender todos los secretos que el maestro había aprendido a través de infinitas horas de entrenamientos, y de duras experiencias.

En un momento dado, el experimentado discípulo planteó uno de los clásicos dilemas de ese deporte, y de la vida misma. Qué hacer cuando la adversidad era mucha. En el squash los partidos eran al mejor de 5 juegos, razón por la cual el jugador que se imponía en 3 de ellos, ganaba.

Las estadísticas eran lapidarias: el 67% de los jugadores que ganaban el primero de los 5 juegos, ganaban el partido. Aquél refrán del truco “la primera vale doble”, era particularmente cierto en este deporte. Peor aún, en más del 80% de los casos, el que obtenía los primeros dos juegos, terminaba venciendo.

La pregunta de Juan era obvia, y más que un interrogante era una reflexión en voz alta. -“Qué difícil es dar vuelta un partido cuando uno va perdiendo dos a cero. Uno piensa que tiene que hacer un esfuerzo enorme para ganar ese juego cuando las cosas no están saliendo bien, pero a su vez, sabe que si lo gana, tendrá que jugar un cuarto juego, que puede perder. Y en ese caso, ¿para qué sirvió el esfuerzo de haber remontado y ganado el tercero? En ese mar de dudas, tampoco se nos escapa que aún ganando también el cuarto juego para empatar el partido 2 a 2, podemos perder el quinto y último, y tanto empeño puesto en revertir la situación de adversidad habrá sido en vano. Qué difícil es mantener la moral alta cuando la adversidad es grande….”

Las reflexiones de Juan se toparon con la gélida mirada de aquella leyenda viviente. Era como si no entendiera nada de lo que el discípulo había planteado, aunque obviamente, lo comprendía bien. Las palabras del maestro pese a ser cortantes, fueron tan claras que aún hoy iluminan en el corazón del aprendiz. -“Si vas perdiendo dos a cero, tenés que ganar ese tercer juego. Todo lo demás es ficción. Si vas perdiendo dos a cero, no existen el cuarto y ni el quinto juego. Realmente no existen. Y si consiguieras ganar el tercer juego, recién ahí empezarás a ocuparte del cuarto”.

El contraste entre las cavilaciones de Juan y la determinación del maestro fue brutal y despiadado. Sin embargo, aquella enseñanza lo acompañaría toda su vida.

Cuando la adversidad fuera mucha, sería estéril preocuparse por todo lo que habría que revertir. Solo cabría ocuparse del presente, del aquí y ahora, de aquello en lo que uno verdaderamente podría incidir. Y dejar todo lo demás para cuando fuera presente. Si es que llegaba a serlo.

Artículo de Juan Tonelli: Aquí y ahora.

5 Respuestas

  1. Maria

    Cuando la adversidad fuera mucha, sería estéril preocuparse por todo lo que habría que revertir. Solo cabría ocuparse del presente, del aquí y ahora, de aquello en lo que uno verdaderamente podría incidir. Y dejar todo lo demás para cuando fuera presente. Si es que llegaba a serlo.,…. muy sabía esa frase.

  2. martina

    Buenisimo..Siempre me resulto un tanto hibrido eso de que solo existe el aqui y ahora,Sigo pensandolo,pero esta manera de abordarlo aplicado a situaciones en las que solo cabe actuar,sirve para que la preocupacion o el miedo no nos paralicen,Muy rica ense0anza,gracias!

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